La duda ofende



lhc-sim.jpgEl próximo 10 de septiembre se inaugura oficialmente el LHC (Large Hadron Collider ), el mayor colisionador de partículas construido hasta el momento. Puede parecer una noticia científica cualquiera sin mayor importancia, pero no es así, dado que hará posible esclarecer ciertas teorías sobre la masa, las dimensiones extra que predice la teoría de cuerdas, y en definitiva, algunas baldosas de esta realidad que pisamos.

cms_higgs-event.jpgNunca se han realizado estos experimentos, y nadie conoce con certeza que podremos descubrir. Muchos alarmistas sostienen que cuando se ponga en funcionamiento el colisionador se pueden llegar a crear fenómenos tales como microagujeros negros o monopolos magnéticos, que podrían destruir la tierra, y hasta el universo. Así que los hipocondríacos ya pueden empezar a buscar la forma de “saltar en paracaídas” o “estar con dos rubias” antes de navidad.

Los científicos que apoyan el proyecto (la mayor parte) y investigaciones independientes alegan que no existe ningún peligro. Su defensa se basa específicamente en una reflexión lógica bastante coherente: Los rayos cósmicos han producido de forma natural fenómenos similares a los que va a producir el LHC millones de veces, y por el momento, la tierra y el universo aún existen.

Es un argumento potente, que desde una óptica de no-especialista es casi irrefutable. No obstante, la vida me ha enseñado que los sofismos de calidad están a la orden del día. Con los datos de que yo dispongo, esa afirmación tranquilizadora es verdad, lo cual no significa que sea cierta. Para hablar del tema que me interesa explicar hoy haré de abogado del diablo, y diré que quizás haya factores diferentes entre lo que se produce con los rayos cósmicos y dentro del LHC. ¿O acaso las condiciones serán exactamente iguales? Si hay factores diferenciales, puede haber reacciones diferentes.

En realidad no lo creo, pero es bueno saber dudar. Las afirmaciones tipo: “Yo nunca miento” Son en si mismas una mentira verdadera. ¿Que va a decir un mentiroso sino que nunca miente?

250px-blakes_imageof_creation.jpgTodo esto viene en que ayer, abotargado en el sofá después de un largo día de trabajo, me tragué un reportaje sobre las lucha que existe en Estado Unidos entre Creacionismo y Evolución. Nos puede parecer una tontería la gente que defiende el creacionismo, pero no nos equivoquemos, estamos haciendo una valoración muy superficial. Hablaban principalmente de una universidad cristiana donde los chicos se encontraban con el impacto irreconciliable (para ellos) de los datos científicos con su creencia evangélica. No son gente inculta, ni estúpida, como se suele pensar en muchos sectores progresistas. Seguramente son tan dogmáticos con su fe como los son muchos liberales con sus “creencias sociales”.

¿Pero, como puede ser que, siendo gente inteligente, no se den cuenta de las reflexiones básicas que desmoronan el literalismo bíblico? Por las cuales muchos de nosotros hemos pasado durante nuestra evolución como personas. Después de pensar un rato sobre el tema, me di cuenta donde residía el problema. No habían aprendido a dudar.
El dudar es una enseñanza, algo que culturalmente se debe aprender, no es inherente al ser humano. La duda, la dialéctica, el argumento y contra-argumento, el atacar nuestras propias convicciones, es la base para ir definiendo nuestras realidades de una manera minimamente efectiva. El creer lo que nos enseñan, sea lo que sea, sin intentarlo refutar, es el pecado original de la humanidad, y el desencadenador de gran parte de los conflictos del planeta.

Es fácil ver la paja en el ojo ajeno, lo complejo es no bajar la guardia, pues esas cosas de las que más certeza tenemos, son las más susceptibles de ser mentira.

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