Lun 3 Nov 2008
Patafísica cuántica y refranes de la abuela
Posted by ftmassana under aguas tranquilas (General), Cápsulas de ingravidez
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Siempre he sido aficionado a los refranes, los juegos de ideas y paradojas. Antes solía entretenerme reformulando estos dichos populares que a menudo se nutren de “prejucios” que pueden tener parte de verdad, pero ni mucho menos son infalibles. Algunos ejemplos podrían ser:
- Al mal tiempo, buena cara.
Prefiero: Al mal tiempo, paraguas. (Ante los problemas lo mejor es buscar una solución. Tomárselo con filosofía es bueno, pero de por si no soluciona nada).
- Quien roba a un ladrón 100 años de perdón.
Prefiero: Quien roba a un ladrón es igualmente un cabrón (Que otros obren mal no justifica obrar mal, ni aún siendo los receptores de la acción)
- Quien ríe último ríe mejor.
Prefiero: Quien ríe último es que no ha entendido el chiste (Sobran explicaciones.)
Así podríamos seguir jugando un ratito.
Las paradojas, por otro lado, tienen mucho de refrán por su populismo y normalmente, son frases formuladas sobre errores o equívocos de base. Una paradoja, que vendría a ser la formulación de un absurdo, cimienta la ambigüedad sobre pilares que por lógica, deben tener algún elemento ficticio. Existen varias paradojas que hablan sobre el infinito, como la de: “un hotel de infinitas habitaciones puede aceptar más huéspedes, incluso si está lleno” o como la de “Aquiles y la tortuga”, donde al dividir infinitamente el espacio no debería ni poder existir el movimiento. ¿Donde está el error, pues? El pilar que tiembla y sobre el que se construyen castillos de arena es el concepto ficticio de infinito. Por lo tanto determinamos que el infinito no puede existir, es un concepto, no una realidad. Al intentar aplicar a la realidad un concepto ficticio se crean incoherencias. Es como si quisiéramos cuantificar cuanto amor hay en una piedra, es un tema muy interesante sobre el que debatir, pero todo resultado es simbólico y conceptual, nunca real.
Todo este tinglado me vino a la cabeza el otro día al volver a ver la paradoja cuántica del gato de Schrödinger. Según este experimento hipotético, al meter en una caja cerrada un gato con un artilugio que mata al gato si se activa, y depende que se active de una partícula atómica que sigue las leyes de la física cuántica, con un 50% de probabilidades de activar o no activar la máquina asesina, el gato estará a la vez muerto y a la vez no muerto hasta que se abra la caja y el gato se posicione ante la realidad. Esto es debido a que según las leyes cuánticas el átomo estará a la vez activando y no activando el mecanismo.
Mis conocimientos de física son bastante limitados, y animo a quien pueda explicármelo o rebatirme a que lo haga, pero a mi lo que me parecen la paradoja del gato zombi o el “experimento de Young” son errores de base. Según entiendo, la física cuántica, al no poder medir ni determinar exactamente donde se encuentra una partícula, para realizar los cálculos utiliza probabilidades. Es decir, los científicos no pueden calcular si el gato estará vivo o estará muerto, pero eso poco tiene que ver con lo que pase, que no se ve influido por nuestro conocimiento. Como he dicho otras veces, el universo no ha de pedirnos permiso para actuar. Extrapolar fórmulas matemáticas de aproximación a la realidad puede provocar este tipo de errores, cuando aplicamos conceptos ficticios que nos sirven para entender el mundo a ese mundo directamente, sin tener en cuenta que probablemente dios no sepa contar, hacemos patafísica y poesía, pero no ciencia.
Quien pueda explicarme donde termina un objeto y empieza otro a nivel atómico me hará tremendamente feliz. Quizás hasta nos hayamos equivocado en eso, con los números. Puedo ver elementos diferenciados en mi cabeza, pero nunca logré verlos en el mundo.
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TAGS: ( ciencia, física, filosofía, ingravidez )
En el sur de Etiopía encontramos un grupo de gente llamada los Konso, tienen una existencia tranquila, y aún viven relativamente aislados de la influencia del mundo occidental. A parte del interés antropológico que pueda suscitar su modus vivendi o creencias religiosas (normalmente son mencionados para hablar de sus esculturas waga), lo que a mi me llamó la atención al ver un documental sobre ellos fue algo de lo que he encontrado muy poca información en internet, lo cual es raro. Se trata del “árbol de las generaciones”, un poste de madera que se encuentra en la plaza de la aldea, y que puede llegar a rozar alturas asombrosas.
El próximo 10 de septiembre se inaugura oficialmente el LHC (Large Hadron Collider ), el mayor colisionador de partículas construido hasta el momento. Puede parecer una noticia científica cualquiera sin mayor importancia, pero no es así, dado que hará posible esclarecer ciertas teorías sobre la masa, las dimensiones extra que predice la teoría de cuerdas, y en definitiva, algunas baldosas de esta realidad que pisamos.
Nunca se han realizado estos experimentos, y nadie conoce con certeza que podremos descubrir. Muchos alarmistas sostienen que cuando se ponga en funcionamiento el colisionador se pueden llegar a crear fenómenos tales como microagujeros negros o monopolos magnéticos, que podrían destruir la tierra, y hasta el universo. Así que los hipocondríacos ya pueden empezar a buscar la forma de “saltar en paracaídas” o “estar con dos rubias” antes de navidad.
Todo esto viene en que ayer, abotargado en el sofá después de un largo día de trabajo, me tragué un reportaje sobre las lucha que existe en Estado Unidos entre Creacionismo y Evolución. Nos puede parecer una tontería la gente que defiende el creacionismo, pero no nos equivoquemos, estamos haciendo una valoración muy superficial. Hablaban principalmente de una universidad cristiana donde los chicos se encontraban con el impacto irreconciliable (para ellos) de los datos científicos con su creencia evangélica. No son gente inculta, ni estúpida, como se suele pensar en muchos sectores progresistas. Seguramente son tan dogmáticos con su fe como los son muchos liberales con sus “creencias sociales”.


Desafortunadamente, si la física actual no esta errada, no es posible. El tiempo, a pesar que la mayoría de gente lo concibe como una línea que el tren chucu-chucu de la realidad va recorriendo, no es así. El tiempo es una propiedad de los objetos, como la velocidad. Un cierto objeto puedes empujarlo y se moverá a una determinada velocidad, que irá decreciendo por la fricción con el aire, el suelo, o lo que esté en contacto con este. Una vez el objeto se detiene, su velocidad es 0, y no puede ser negativa. Alguno dirá: puede hacer marcha atrás. Bueno, eso es simplemente movimiento positivo hacia otra dirección. Igualmente nos pasa con el frío o la oscuridad, el primero es la ausencia de calor, y existe un punto donde ya no queda ni una pizca de calor. En el segundo caso nos encontramos con el mismo hecho, que la oscuridad es la no/luz absoluta.
Aún así queda un rayo de esperanza para los que nos gusta fantasear. No podemos ir al pasado, pero podemos verlo. Una fotografía no deja de ser una imagen del pasado, a pesar que con este método poco podremos remontarnos en la historia. ¿Y si miramos a las estrellas, al firmamento?. Entonces veremos los astros y planetas como eran hace miles o millones de años. ¿Y si alguien pusiera un espejo apuntando hacia nosotros muy, muy lejos, y mirásemos el reflejo?, en ese instante veríamos como era la tierra en el pasado.









