Eire II – la Boda Irlandesa



el Viaje

Agosto 2007, cogemos el coche dirección Irlanda. Eloi y Sarah se casan y yo soy el padrino. El camino hacia la iglesia que nos espera en las inmediaciones de Gallway será sorprendente, magnífico, un acontecimiento en si mismo.

la Bretaña

El cielo quejoso, gris plomo, suelta una interminable llovizna que es solo el intervalo de descanso entre chaparrón y chaparrón. Aunque parte de Francia, en la Bretaña se respira otro ambiente, la estética mojada, curvilínea, propia de un pueblo eminentemente celta. Los pueblos y ciudades viven de cara al mar, nutriéndose de su sal y sus tesoros. Ostras con vino blanco mientras la lluvia golpea los cristales de la ventana, en gran medida, para mi, eso es Bretaña.

Alineaciones de piedras preromanas, túmulos de reyes, y la primera lengua céltica que nos saluda: el bretón.

Casi (o en (no llegué a vislumbrarlo)) en normandía visitamos el Mont Saint-Michel, que se alimenta, voraz, de millones de sabrosos turistas diariamente. Las marismas de un color pálido que lo rodean y los interiores del monasterio son de gran belleza.

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Britania

Inglaterra, la tierra de los anglos y el rey Arturo Pendragón, con su conducción invertida, su moneda, y ese sinfín de particulares sistemas de medición es, por lo menos, diferente. Visitamos un Londres lluvioso pero bullicioso, sorprendiéndonos las grandes diferencias entre el núcleo de la urbe, y sus periferias.

Por aquí estamos de paso, así que tampoco tenemos mucho tiempo de descubrir el unido reino.
Antes de partir hacia la isla de los duendes y la cerveza, hacemos noche en un curioso pueblo costero, Seaguard, con una Iglesia de una secta masónica y un ambiente lúgubre propio una novela de Lovecraft. Por la noche, entre crujidos, gemidos, y profundos correteando, me leo una biblia terriblemente peculiar que aguarda en un cajón.

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Eire

APUNTES PARA EL INTERESADO EN VIAJAR A IRLANDA

Dinero:

Se utiliza el euro en toda Irlanda menos en Irlanda del norte, así que solo tendremos que llevar algunos pounds si pensamos visitar Belfast o los alrededores del mismo. Por norma general, todo resulta un poco más caro que en España, y si no queremos hacer un dispendio exagerado tendremos que vigilar el alojamiento.

Gente:

La gente es amable, bonachona, y no durará en ayudarnos si se lo pedimos. En muchos sitios veremos los carteles en Irlandés, sin embargo, podremos comunicarnos en Inglés con todo el mundo, ya que la recuperación y normalización de la lengua céltica supone más un proyecto de futuro que una realidad. El sentimiento nacional es muy fuerte en esta tierra, y para reafirmar su diferencia con los Ingleses el Irlandés de a pie suele ser católico y tradicional hasta los huesos.

Entorno y naturaleza:

La mayor parte de la suelo de Irlanda, poco montañoso, amable, y modificado por el hombre, está cubierto por un característico césped. Hay pocos árboles en el país, sin contar los que veremos en los preciosos y frondosos bosques vírgenes que aún quedan.

Existen unas vistas espectaculares en diversas zonas cuando la tierra llega al mar, con acantilados gigantescos y escarpados, y una excursión recorriendo su filo nos descubrirá escenarios dignos de las mejores fotografías.

Comida y bebida:

Comas donde comas en Irlanda siempre hay un elemento presente, que te perseguirá hasta la saciedad: La patata. Carne con patatas, pescado con patatas, sopa con patatas o verduras con patatas. Después de visitar el país entendí perfectamente porque hizo tanto daño la hambruna de la patata en estos parajes, pues se trata de sustento principal de la población. No obstante, recomiendo probar el fabuloso pastel de patata y carne, y si no se va a pasar un temporada muy larga, lo de la patata no nos causará ningún problema.

La carne es buena y relativamente barata, y en las zonas costeras no hay que dejar de probar la pesca local. Se suele hervir más que freír o hacer al fuego, ante todo las verduras típicas de la cocina Irlandesa: coles, zanahorias y demás.

Sobre la bebida hay poco que decir, agua y cerveza. Además de la mítica guiness existen muchos otros tipos y marcas de cerveza que catar. En Irlanda solo hay una norma: beber mucho, pero beber pronto.

Lugares de Especial Interés:

  • Cliff of Moher
  • La Calzada de los Gigantes (Giants Causeway)
  • Aran Islands
  • Los bosques de Connemara
  • Todos los monumentos megalíticos y tumbas esparcidos por su geografía

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La Boda

Sin duda una boda Irlandesa es un acontecimiento para recordar, y no por la ceremonia en si, que bonita fue, sino por la fiesta posterior. Bebimos (y lo hicieron todos los invitados, sin diferencias de edad) todo tipo de cervezas, cava, vino blanco y tinto. Todo eso sin comer nada hasta más o menos las siete de la tarde. El efecto que esto provocaría era evidente; vítores y baile hasta altas horas, camaradería y discursos entre risas.

Esa noche las barreras idiomáticas se rompieron y hablamos, algunos más que otros, un especie de esperanto etílico singular. A la mañana siguiente, con el recuerdo difuso como el de un sueño, más de uno no se podía levantar.

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