Mie 12 Nov 2008
La fuerza del verbo
Posted by ftmassana under aguas tranquilas (General), Ciencia e Internet
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Desde tiempos inmemoriales la fuerza del verbo ha tenido un componente casi mágico, que ha seducido a reyes, místicos y trovadores con su gran poder. La cábala especulativa judía o el archiconocido Om hindú son muestras de la importancia supra-terrenal que la humanidad a dado al sonido con contenido simbólico. En el génesis judeo-cristiano leemos: «Y Dios dijo “Hágase la luz”, y hubo luz.» Aquí es la palabra que subyuga a la realidad, que se somete a sus órdenes, siendo la herramienta de Dios para trasformar el mundo.
¿Qué tienen las palabras que les confiere un carácter tan especial? Es como si al pronunciar los conceptos que encaben entre sus sílabas les confiriéramos un cuerpo tangible dentro del mundo, dotáramos de un cierto estado material a las ideas. Los efectos consecuencia de ese ligero aire vibrando pueden llegar a ser inimaginables.
La literatura también nos habla de la fuerza de los motes. Me acuerdo de una novela del hilarante Terry Pratchett de la serie “Mundo Disco” en que se habla de un tipo de hechicería donde hay que ir con cuidado con lo que se dice: «hay un asceta volando encima una gran roca, surcando los cielos, donde va a parar uno de los protagonistas de la historia. Este le pregunta al gurú ¿como puede ser que un trozo de piedra vuele?. El asceta dice: -Tsss... no lo digas muy alto, que si la piedra se entera que no puede volar nos caemos.» En otro género el genio del terror Lovecraft nos presenta al primigenio Hastur, el innombrable, “aquel cuyo nombre no debe ser pronunciado”, y pasando al séptimo arte podríamos empezar diciendo Candyman y terminar con un enfático bitelchus, bitelchus, bitelchus!
Las palabras convencen, irritan, embriagan y engañan. Que se lo digan a Obama y su “Yes, we can”.
Hubo un tiempo en caté su eficacia y dulzura. Cuando era mozo cada tarde llamaba a una amiga que me gustaba, y solíamos pasarnos más de una hora hablando. Ahí, solo con la voz, todas las barreras o presiones que podían amedrentarme “en directo” se rompían, y me sentía confiado y relajado. Rebuscando entre ficheros del cretácico he encontrado un poema que escribí sobre el tema, se titula: “para no colgar”, y forma parte de un libro de poemas que le hice a la chica titulado: “para besar la luna”. Termina con un edulcorado:
(...)
mi amor.
¡La oratoria al servicio del amor es un arte tan antiguo como el primer ruido inteligible!. Recuerdo que fui la voz sin rostro durante años para mi buena amiga Estela, a quien escribí decenas de cartas, y esos campamentos de verano por allá el año 1996 en que susurré a oscuras a Montse palabras al oído con que rendir su corazón. Terminamos cogiendo un maltrecho colchón de la tienda de intendencia y yéndonos a dormir al bosque, bajo las estrellas.
La fuerza del verbo siempre ha tenido unos buenos resultados, a pesar que al salir el sol, irremediablemente, el conjuro se desvanezca como humo en el aire, y todo vuelva a su cauce natural.
La gente no lee, eso está claro, hasta yo que tengo la costumbre de leer cada noche un buen rato, al encontrarme un post demasiado largo en un blog de internet suelo no leerlo. Da pereza.
Pensé que una solución puede estar en las nuevas tecnologías de “síntesis del habla”, como la de la aplicación online vozme, con plugins para wordpress o blogger. Leen automáticamente los post, aunque con una voz muy robótica. Me he decidido, en cuando tenga tiempo, a colgar la versión oral de los post que voy escribiendo. O bien mediante un programa de “síntesis del habla” que suene mejor, o bien leyéndolos yo con el micro.
Quizás muchos que no me leen puedan llegar a escucharme de esta manera.
Escultura: Jaume Plensa.
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Han utilizado los fragmentos de esqueleto que tenemos actualmente y la información que puede extraerse de los últimos estudios paleo-antropológicos, pero la novedad, es que también incorporan la genética como aliada para su reconstrucción. A través del estudio genético de pedazos de adn neanderthal se ha averiguado que ciertas poblaciones europeas tenían una mutación parecida a la que encontramos en los pelirrojos actuales. Esta característica seguramente les confiriera rasgos similares en algunos ámbitos a los pelirrojos, sin olvidar en ningún momento que se tratan de otra especie humana que evolucionó paralelamente a nosotros. Nos puede parecer raro a priori, pero debemos tener en cuenta que en biología condiciones similares en el entorno producen características similares en las especies.








Siempre he sido aficionado a los refranes, los juegos de ideas y paradojas. Antes solía entretenerme reformulando estos dichos populares que a menudo se nutren de “prejucios” que pueden tener parte de verdad, pero ni mucho menos son infalibles. Algunos ejemplos podrían ser:
Las paradojas, por otro lado, tienen mucho de refrán por su populismo y normalmente, son frases formuladas sobre errores o equívocos de base. Una paradoja, que vendría a ser la formulación de un absurdo, cimienta la ambigüedad sobre pilares que por lógica, deben tener algún elemento ficticio. Existen varias paradojas que hablan sobre el infinito, como la de: “un hotel de infinitas habitaciones puede aceptar más huéspedes, incluso si está lleno” o como la de “Aquiles y la tortuga”, donde al dividir infinitamente el espacio no debería ni poder existir el movimiento. ¿Donde está el error, pues? El pilar que tiembla y sobre el que se construyen castillos de arena es el concepto ficticio de infinito. Por lo tanto determinamos que el infinito no puede existir, es un concepto, no una realidad. Al intentar aplicar a la realidad un concepto ficticio se crean incoherencias. Es como si quisiéramos cuantificar cuanto amor hay en una piedra, es un tema muy interesante sobre el que debatir, pero todo resultado es simbólico y conceptual, nunca real.
Todo este tinglado me vino a la cabeza el otro día al volver a ver la paradoja cuántica del gato de Schrödinger. Según este experimento hipotético, al meter en una caja cerrada un gato con un artilugio que mata al gato si se activa, y depende que se active de una partícula atómica que sigue las leyes de la física cuántica, con un 50% de probabilidades de activar o no activar la máquina asesina, el gato estará a la vez muerto y a la vez no muerto hasta que se abra la caja y el gato se posicione ante la realidad. Esto es debido a que según las leyes cuánticas el átomo estará a la vez activando y no activando el mecanismo.
Mis conocimientos de física son bastante limitados, y animo a quien pueda explicármelo o rebatirme a que lo haga, pero a mi lo que me parecen la paradoja del gato zombi o el “
En el sur de Etiopía encontramos un grupo de gente llamada los Konso, tienen una existencia tranquila, y aún viven relativamente aislados de la influencia del mundo occidental. A parte del interés antropológico que pueda suscitar su modus vivendi o creencias religiosas (normalmente son mencionados para hablar de sus esculturas waga), lo que a mi me llamó la atención al ver un documental sobre ellos fue algo de lo que he encontrado muy poca información en internet, lo cual es raro. Se trata del “árbol de las generaciones”, un poste de madera que se encuentra en la plaza de la aldea, y que puede llegar a rozar alturas asombrosas.


















